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URRACA (Pica pica) – Ver en Galería de Imágenes.
Es sabido que los córvidos son aves muy inteligentes. Entre ellos, son las urracas, tan frecuentes incluso dentro de nuestras pueblos y ciudades, las que mejor se han adaptado al progreso insostenible que estamos viviendo.
En las afueras de mi ciudad, Cerdanyola del Vallés (Barcelona), está situado el Parque de la Riera de Sant Cugat. En ambas orillas de la riera crecen árboles casi centenarios, especialmente Plátanos (Platanus hispánicus), pero también cañas y zarzales. Al otro lado hay extensos campos de cultivo. En el parque predominan los arbolillos y muchas lomas cubiertas de hierba. Y más allá de los campos comienza la sierra de Collserola. Salvo la sierra –a donde se desplazan con menor frecuencia-, estamos, pues, ante el hábitat ideal de las urracas. Y lo cierto es que son abundantísimas.
Las urracas tienen costumbres sedentarias. Se emparejan de por vida. Y todas aquellas personas que hayan osado domesticarlas –a lo que se acostumbran fácilmente-, saben que tienen la extraña costumbre de robarles los objetos brillantes, como sortijas, relojes, pulseras, gafas, etc. Las urracas localizan los desperdicios en los basureros con sorprendente rapidez, lo mismo que los insectos o gusanos, desenterrándolos con su largo pico corvino. Por el suelo suelen caminar o andar a saltitos, a veces abriendo las alas. Tienen un vuelo pausado, un tanto desgarbado y en línea recta. Su longitud es de unos 45 centímetros y su envergadura de 60. En cuanto a su colorido, podríamos decir que es uno de los córvidos más bonitos. Es esencialmente negro y blanco, pero el negro despide destellos purpúreos, casi azulados. Machos y hembras son del mismo color.
Ya en el mes de enero, y como hemos podido comprobar en el Parque de la Riera de Sant Cugat, las urracas machos se acercan a sus viejos nidos situados en la horquilla de árboles altos, pero también en algunos setos espinosos, emitiendo su característica llamada, una especie de chac, chac, chac o iaach, iaach, con la que pretende involucrar a la hembra en la construcción o reparación del nido, comenzando el galanteo. A veces se encuentran varios grupos y entonces comienza una algarabía de voces y diversas escaramuzas por conseguir el mejor sitio en el árbol. Las diversas nidadas de urracas pasan el otoño e invierno con sus progenitores, pero cuando éstos se aparean de nuevo, aquellas parecen dispersarse, de modo que la construcción o reparación del nido es un trabajo íntimo de la pareja. Y, como es natural, no permiten ninguna intrusión de aves foráneas. Las urracas, como todos los córvidos, no cantan, pero expresan su estado de ánimo con diversas voces, entre ellas, las indicadas.
Construyen el nido con ramitas, hierbas, carrizos, hojas, etc., y sobre él instalan una cubierta de ramitas espinosas. Su entrada es lateral y a veces bastante difícil de descubrir para cualquier depredador. La hembra pone, generalmente en abril, de 3 a 10 huevos verdosos intensamente pintados, que incuba unos 17 o 18 días, permaneciendo los polluelos en el nido entre 27 y 28 días.
Para terminar, algunas observaciones más, que demuestran la inteligencia de estas aves: las urracas localizan rápidamente carroñas en los campos y en las carreteras, y se retiran tan a tiempo del lugar, que es muy difícil atropellarlas. Además, cazan a veces lagartijas, ratones e incluso pajarillos del tamaño de un petirrojo; pero también saquean los nidos de otras aves, incluso del faisán. Dado que se comen los granos en las espigas del maíz, son bastante odiadas por los campesinos, que las cazan y las hacen servir como “espanta pájaros“. Además del hombre, tienen otro enemigo mortal: el críalo, que parasita sus nidos matando de hambre a los polluelos.
Las urracas son casi universales, pues se encuentran en toda Europa, gran parte de Asia, norte de Africa y de América. En España, su número oscila entre medio y un millón de parejas reproductoras, estando en aumento.
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