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ZORZAL CHARLO (Turdus viscivorus) – Ver en Galería de Imágenes
Se trata de un zorzal grande, pues mide de 26 a 29,5 cm. de longitud, pero no canta como el común, siendo parecido al del mirlo, pero más breve, simple y penetrante. Su llamada o reclamo es una especie de charrrr..., y de ahí su nombre de charlo. En montaña ocupa zonas de coníferas de cierta altitud, pero también sabinares, hayedos, encinares y dehesas. Asimismo, se le puede ver en sotos y campiñas con árboles. Es migrador parcial, con indígenas sedentarios o trashumantes. En España invernan también aves procedentes de centroeuropa. A partir del otoño vive en pequeñas bandadas. Está extendido por toda Europa y por el norte de Africa.
En cuanto a su aspecto, diremos que se trata de un pájaro no muy vistoso, pues es uniformemente pálido, con motas ventrales redondeadas y bastante destacadas; cara despejada con claro-oscuros en las mejillas; rectrices externas con puntas blancas. La punta del pico es de color negruzco. Los juveniles poseen distintivas motas claras en el dorso.
Su alimentación consiste básicamente de insectos y gusanos, que localiza sobre todo en el suelo. En invierno suele alimentarse también de bayas del bosque, como muérdago, sabina, etc.
A finales del invierno comienza ya el insistente y penetrante canto del macho. En marzo construye un nido, generalmente situado a más de 10 metros de altura y casi siempre en pinos, básicamente formado de raicillas, paja, musgo y barro. Solamente nidifica la hembra, mientras el macho aporta el material. En abril pone 4 o 5 huevos de color verde azulado, con manchas violetas y grises o marrones, siendo también únicamente la hembra la que incuba durante unos 13 o 14 días.
De momento al menos, el Zorzal Charlo no parece estar en peligro, pues su población sigue siendo abundante, -unas 500.000 parejas reproductoras-, pero, sin embargo, al ritmo de destrucción medioambiental al que estamos acostumbrados, no sería nada raro que en un futuro próximo comenzara, como tantas otras aves, un rápido declive. Tiene suerte de no ser tan cazado como su pariente el Zorzal Común.
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