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ESCRIBANO SOTEÑO (Emberiza cirlus) – Ver en Galería de Imágenes-
El Escribano Soteño es muy frecuente en comarcas arboladas de mediana altitud, en las que existan terrenos abiertos, claros de bosques, sotos, dehesas y huertos. Suelen aparecer a veces en pequeñas bandadas, sobre todo en otoño e invierno, que se dejan caer sobre los barbechos y campos labrados. No emigra, efectuando sólo pequeños desplazamientos invernales. Está muy repartido en la geografía peninsular, siendo más frecuente en el norte. En el centro y sur se refugia en sotos. No sube tanto en altura como el Escribano Montesino, pues éste es frecuente verlo a más de 1.600 metros, como ocurre en el macizo del Montseny.
Existe un marcado dimorfismo sexual entre el macho y la hembra. El macho ostenta un dibujo facial característico, menos marcado en plumaje otoñal nuevo. Mientras que el macho posee la garganta negra, la de la hembra es clara. Los juveniles son parecidos a los adultos, pero algo menos amarillentos.
Al llegar la primavera, las bandadas se dispersan y los machos abandonan su discreta vida entre las ramas, posándose en las copas de árboles y arbustos –siempre en lugares bien destacados-, para emitir su canto, que tiene por objeto, como en todas las aves, marcar el territorio y atraer a la hembra. Es entonces cuando oímos ese sonido monótono, algo así como un se-se-se-se-se-se-se, repetido a intervalos determinados. El canto deja paso muchas veces a su llamada habitual, una especie de tsit-tsit-tsit... Cuando llega el mes de abril, el macho trata de atraer a la hembra, además, mostrando una brizna de paja en el pico y yendo de un lado a otro bastante alborozado. Sin embargo, el nido lo construye solamente ella.
Construye un voluminoso y descuidado nido sobre un árbol, arbusto o seto, o incluso en el suelo, cuya base es de musgo y el resto son raicillas y hierba. Allí pone la hembra, de mayo a agosto, 3 o 4 huevos de color azul pálido o verdoso claro con marcadas rayas oscuras. Los incuba alrededor de 12 días. Y también es sólo la hembra la que alimenta a los pollos otros 12 o 13 días.
Pertenece al grupo de los granívoros. Por tanto, se alimenta básicamente de cereales y semillas, pero también consume bayas en otoño e incluso insectos.
El Escribano Soteño es una de nuestras aves más comunes, y se calcula su número entre 500.000 y 800.000 parejas reproductoras. |