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CONOCER LA NATURALEZA, por Sergio Reinaldo Fernández
19/12/2008 19:56:30
URRACA (Pica pica) – Ver en Galería de Imágenes.

 

Es sabido que los córvidos son aves muy inteligentes. Entre ellos, son las urracas, tan frecuentes incluso dentro de nuestras pueblos y ciudades, las que mejor se han adaptado al progreso insostenible que estamos viviendo.

 

En las afueras de mi ciudad, Cerdanyola del Vallés (Barcelona), está situado el Parque de la Riera de Sant Cugat. En ambas orillas de la riera crecen árboles casi centenarios, especialmente Plátanos (Platanus hispánicus), pero también cañas y zarzales. Al otro lado hay extensos campos de cultivo. En el parque predominan los arbolillos y muchas lomas cubiertas de hierba. Y más allá de los campos comienza la sierra de Collserola. Salvo la sierra –a donde se desplazan con menor frecuencia-, estamos, pues, ante el hábitat ideal de las urracas. Y lo cierto es que son abundantísimas.

 

Las urracas tienen costumbres sedentarias. Se emparejan de por vida. Y todas aquellas personas que hayan osado domesticarlas –a lo que se acostumbran fácilmente-, saben que tienen la extraña costumbre de robarles los objetos brillantes, como sortijas, relojes, pulseras, gafas, etc. Las urracas localizan los desperdicios en los basureros con sorprendente rapidez, lo mismo que los insectos o gusanos, desenterrándolos con su largo pico corvino. Por el suelo suelen caminar o andar a saltitos, a veces abriendo las alas. Tienen un vuelo pausado, un tanto desgarbado y en línea recta. Su longitud es de unos 45 centímetros y su envergadura de 60. En cuanto a su colorido, podríamos decir que es uno de los córvidos más bonitos. Es esencialmente negro y blanco, pero el negro despide destellos purpúreos, casi azulados. Machos y hembras son del mismo color. 

 

Ya en el mes de enero, y como hemos podido comprobar en el Parque de la Riera de Sant Cugat, las urracas machos se acercan a sus viejos nidos situados en la horquilla de árboles altos, pero también en algunos setos espinosos, emitiendo su característica llamada, una especie de chac, chac, chac o iaach, iaach, con la que pretende involucrar a la hembra en la construcción o reparación del nido, comenzando el galanteo. A veces se encuentran varios grupos y entonces comienza una algarabía de voces y diversas escaramuzas por conseguir el mejor sitio en el árbol. Las diversas nidadas de urracas pasan el otoño e invierno con sus progenitores, pero cuando éstos se aparean de nuevo, aquellas parecen dispersarse, de modo que la construcción o reparación del nido es un trabajo íntimo de la pareja. Y, como es natural, no permiten ninguna intrusión de aves foráneas. Las urracas, como todos los córvidos, no cantan, pero expresan su estado de ánimo con diversas voces, entre ellas, las indicadas.

 

Construyen el nido con ramitas, hierbas, carrizos, hojas, etc., y sobre él instalan una cubierta de ramitas espinosas. Su entrada es lateral y a veces bastante difícil de descubrir para cualquier depredador. La hembra pone, generalmente en abril, de 3 a 10 huevos verdosos intensamente pintados, que incuba unos 17 o 18 días, permaneciendo los polluelos en el nido entre 27 y 28 días.

 

Para terminar, algunas observaciones más, que demuestran la inteligencia de estas aves: las urracas localizan rápidamente carroñas en los campos y en las carreteras, y se retiran tan a tiempo del lugar, que es muy difícil atropellarlas. Además, cazan a veces lagartijas, ratones e incluso pajarillos del tamaño de un petirrojo; pero también saquean los nidos de otras aves, incluso del faisán. Dado que se comen los granos en las espigas del maíz, son bastante odiadas por los campesinos, que las cazan y las hacen servir como “espanta pájaros“. Además del hombre, tienen otro enemigo mortal: el críalo, que parasita sus nidos matando de hambre a los polluelos.

 

Las urracas son casi universales, pues se encuentran en toda Europa, gran parte de Asia, norte de Africa y de América. En España, su número oscila entre medio y un millón de parejas reproductoras, estando en aumento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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CONOCER LA NATURALEZA, por Sergio Reinaldo Fernández
13/12/2008 19:06:41

 


MIRLO COMUN (Turdus merula) – Ver en Galería de Imágenes.

 

He aquí un pájaro que todo aquel que se interne en nuestros parques y jardines, así como en los bosques y sotos, podrá ver fácilmente, pues resulta familiar y abundante. El Mirlo Común parece estar por todas partes, y sólo escasea en comarcas deforestadas. Anda a saltos, parándose erguido, siempre vigilante. Se mete en las zonas más recónditas de los bosques húmedos y escarba con las patas y el pico entre las hojas secas y maleza, en busca de gusanos, insectos y caracoles. Y en la estación propicia se alimenta también de bayas y fruta.

Sus reclamos habituales suelen ser una especie de choc, choc, choc o chink, chink, chink y, en vuelo, algo así como chuirrrr; pero cuando se ve sorprendido emite un sonoro cacareo histérico. Canta ya desde el mes de febrero en algunas comarcas, que se suele prolongar a lo largo de la primavera y parte del verano. Consiste en unos sonidos aflautados y melodiosos, con un final un poco pobre y cascajoso. Para ello, le gusta posarse en las ramas altas o copa de un pino o roble, a veces a bastante altura. Pero tampoco desdeña los arbustos. Allí suele permanecer bastante tiempo, mientras canta, y sólo baja a tierra para alimentarse.

El Mirlo Común es residente en prácticamente toda la Península Ibérica, Baleares y Canarias. También habita en toda Europa, y a través de una estrecha franja, llega a China. Durante el otoño e invierno llegan a nuestro país algunos ejemplares europeos.

 

Entre machos y hembras existe dimorfismo sexual. El plumaje del macho es completamente negro. Sólo el pico y el anillo ocular suelen ser amarillos, salvo en el primer invierno, en que aquél es de color negro y, asimismo, el plumaje es un poco más claro. La hembra es de un color pardo-negruzco, con garganta pálida y pico oscuro o amarillento. Ambos tienen los ojos grandes y negros. En cuanto a su tamaño, diremos que es un ave de tamaño medio, oscilando entre 23,5 y 28 centímetros.

 

Cuando llega la primavera y su canto se distingue, por su potencia, entre el de otras muchas aves de menor tamaño que se reproducen en esta estación, comienza la pareja la construcción del nido, situándolo sobre árboles o arbustos, así como vigas de los invernaderos y empleando en su construcción pajas, raicillas, etc. Es en esta época que existe una marcada territorialidad, no tolerando los machos ninguna intromisión en su territorio de individuos foráneos, por lo que emprenden feroces luchas para echarlos. En realidad, su canto es también una advertencia a los demás congéneres para que se mantengan a raya.

En el nido, en forma de taza, cuyo interior tiene una capa de barro y tallos en el exterior, pone la hembra de 4 a 6 huevos gris-azulados, con muchas manchas, puntos y rayas marrones y grises. La incubación suele durar unos 13 o 14 días, durante los cuales el macho apenas la releva. Los polluelos abandonan el nido al cabo de unos 12 o 13 días más, cuando casi no pueden aún volar, pero entonces son alimentados durante algún tiempo por sus padres, que acuden al estridente reclamo de sus vástagos.

 

A pesar de todas las agresiones que proferimos contra la naturaleza, el Mirlo Común sigue siendo abundante, calculándose su número actual en unos 3 o 4 millones de parejas reproductoras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    

      
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